En su última campaña de concienciación y vigilancia para estos meses de verano, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha establecido una analogía entre la pandemia del COVID-19 que estamos viviendo con otra que llevamos sufriendo desde hace años: los accidentes de tráfico.

Por otro lado, la crisis sanitaria nos ha enseñado la importancia de cumplir las normas y ser precavidos, conductas similares que hay que adoptar para reducir el riesgo de sufrir un accidente de tráfico.

Si el uso de mascarillas, la higiene de manos y el distanciamiento social evitan los contagios, el casco, el cinturón y la distancia de seguridad previenen las muertes en carretera.

Es por ello que, desde esta entidad, se apela a la responsabilidad social y a la colaboración ciudadana para que, en un año en el que se prevé un aumento de los desplazamientos en coche por carreteras secundarias, los porcentajes de siniestralidad no se disparen.

“Querer volver a la nueva normalidad, no debe llevarnos a cometer imprudencias en la carretera. Si hemos superado la fase más aguda del coronavirus, no podemos estropearlo ahora, porque este país no puede soportar más muertes”, señala el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El patinador Javier Fernández, imagen de la campaña

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Para trasladar este mensaje se ha recurrido a Javier Fernández, patinador olímpico y dos veces campeón del mundo. Después de meses sin poder patinar, el deportista vuelve al Palacio de Hielo de Madrid, un lugar cargado de simbolismo al haber sido habilitado como morgue durante la pandemia.

Sus ganas de patinar, explican desde la DGT, “son parecidas a las que tiene la población de volver a su día a día, pero ambas situaciones deben ser manejadas con cuidado”. De forma metafórica, el video muestra a Javier como si fuera el vehículo y la pista de hielo una carretera. Un mal salto o una inadecuada velocidad de rotación puede tener consecuencias fatales para el patinador; lo mismo que cuando el conductor adopta comportamientos de riesgo en la conducción.