Imaginad un dispositivo de ayuda a las personas ciegas y con deficiencia visual, capaz de detectar los obstáculos que hay a media altura y de avisar al usuario para facilitarle los desplazamientos. Pues esta es, precisamente, la idea que dio origen al bastón EGARA. Antonio Alarcón, portavoz de la iniciativa, nos habla al detalle acerca de esta sistema, que acaba de ser elegido como uno de los proyectos finalistas de los Premios a la Innovación de Fundación MAPFRE en la categoría de Movilidad Sostenible y Seguridad Vial.

¿Cómo surge la idea del bastón Egara? Háblanos de cómo fue el proceso de desarrollo y sobre la tecnología que incorpora

La idea surge a raíz de la necesidad personal de uno de los miembros de la Cátedra de Investigación en Retinosis Pigmentaria Bidons Egara, de la Universidad Miguel Hernández de Elche (en este caso yo mismo, Antonio Alarcón). Hace algunos años me diagnosticaron un glaucoma muy avanzado y con una severa pérdida de visión. Gracias a que cumplía con los requisitos de afiliación pude contar con la ayuda de la ONCE y, como parte de la adaptación a mi nueva situación, recibí un curso para aprender a manejar el bastón blanco. Dado que soy una persona alta (mido 1,90), al bajar una escalera estuve a punto de golpearme con el techo y le pregunté al técnico de la ONCE que me acompañaba y que me estaba enseñando, cómo podía evitar este tipo de obstáculos. Me dijo que, desgraciadamente, el bastón no podía detectar este tipo de variantes, por lo que lo habitual era poner el brazo frente a la cara.

Cuando lo comenté lo que me había pasado a mis compañeros se sorprendieron de que no existiera ninguna solución para el problema de los obstáculos aéreos que se encuentran por encima de la mano que sujeta el bastón, y que representan un peligro para las personas ciegas o con discapacidades visuales. Por ejemplo, las ramas de los árboles, los toldos o los espejos retrovisores. Rápidamente nos pusimos a pensar en posibles soluciones y de ahí surgió la idea del bastón EGARA.

Gracias a la generosa colaboración y ayuda de la Empresa Bidons Egara de Terrasa (Barcelona) y de la Organización Nacional de Ciegos Españoles hemos ido desarrollando varios prototipos y solucionando los problemas que se nos iban presentando hasta llegar a la versión final del bastón. Respecto a la tecnología utilizada, comentar que el bastón incorpora tres sensores que informan de los obstáculos que se encuentran enfrente de los usuarios. Unos algoritmos de inteligencia artificial se encargan de generar un aviso cuando existe un peligro real para el sujeto. De este modo, si frente al usuario se encuentra otra persona, una pared o algo que el usuario vaya a detectar con el uso normal del bastón no recibirá ningún aviso. Sin embargo, si frente al usuario se encuentra un obstáculo potencialmente peligroso, recibe un aviso mediante una señal vibratoria en la pulsera que acompaña al bastón.

¿Cuándo se lanzó este sistema?

Hasta ahora hemos ido incorporando mejoras y nuevas capacidades al bastón, según nos han ido sugiriendo diferentes usuarios y técnicos de rehabilitación que lo han probado. Todas estas aportaciones han enriquecido mucho el funcionamiento del bastón. Además, los usuarios han evaluado muy positivamente su funcionamiento y facilidad de uso, por lo que nos gustaría poder ponerlo a disposición de todas las personas que lo puedan necesitar en los próximos meses.

¿Qué feedback habéis recibido por el momento?

La verdad es que estamos sorprendidos por la gran acogida que ha tenido entre todos los usuarios que lo han probado. Nuestro objetivo siempre ha sido diseñar y desarrollar esta tecnología en estrecha colaboración con los usuarios finales de la misma y creemos que eso se nota. En ese contexto las valoraciones que hemos recibido han sido muy positivas. Algunas de las cosas que siempre resaltan es su sencillez y fiabilidad, así como que no interfiere con el resto de los sentidos del usuario.

¿Qué otras ventajas o novedades destacarías de esta innovación?

El bastón EGARA, gracias a los algoritmos de inteligencia artificial que incorpora, puede ser ajustado para adaptarse a las características específicas de cada persona (altura, forma de caminar, anchura de hombros, etc.).  Por tanto, si hay una rama de árbol a 2.30 metros de altura pero el sujeto mide 1,65 m, es muy difícil que se pueda golpear con ella, por lo que no será necesario que el sistema le avise.

Aunque existen en el mercado otros dispositivos que intentan resolver el mismo problema, suelen ser mucho más voluminosos e incómodos, además de complejos. Requieren de un periodo de aprendizaje largo y tienen un precio muy elevado. Nosotros creemos que la clave para este tipo de dispositivos de ayuda son dos cosas: primero, que cumplan bien su función, en este caso que detecten de manera fiable los obstáculos aéreos con los que el sujeto puede impactar; en segundo lugar que sean lo más sencillos posible, lo que implica una curva de aprendizaje mínima. También es importante que tengan un precio ajustado, ya que muchas personas ciegas o con baja visión tienen que vivir con pocos recursos económicos. Todo esto lo cumple el bastón EGARA.

Por otro lado, actualmente estamos trabajando en la incorporación de otras funcionalidades que han surgido en los últimos meses como consecuencia de la pandemia por Covid-19. Con algunas pequeñas modificaciones el bastón EGARA podría ayudar a los usuarios a saber si se encuentran, por ejemplo, a menos de 1.5 – 2 metros de otras personas y avisarles si esto ocurre, para que puedan mantener el distanciamiento social.

¿Cómo puede mejorar la seguridad vial en nuestras ciudades?

Básicamente permite a los usuarios detectar a tiempo posibles obstáculos aéreos que no pueden ser reconocidos con el bastón blanco tradicional, por lo que les dota de mayor seguridad y autonomía. En muchas ocasiones la gente diagnosticada con baja visión tiene miedo de salir a la calle, por lo que herramientas como el Bastón EGARA están diseñadas para dotarles de un extra de seguridad. No se trata de reinventar el bastón blanco, que es muy útil y lleva funcionando muy bien más de 100 años, sino de incorporar nuevas funcionalidades al modelo tradicional.

¿Qué expectativas teníais al participar en estos premios de Innovación de Fundación Mapfre?

Aunque creemos que el bastón EGARA puede ser una herramienta muy útil para muchas personas ciegas o con deficiencias visuales, no teníamos demasiadas expectativas y nunca pensamos que podríamos llegar tan lejos. Para nosotros ha sido un gran reto y creemos que representa una gran oportunidad para dar visibilidad a este colectivo, queen su día a día se tiene que enfrentar a graves problemas de movilidad.

¿Cómo recibisteis la noticia de ser uno de los proyectos finalistas?

A través de una llamada telefónica. Nos costó un poco asimilarlo (¡no nos lo podíamos creer!), pero la verdad es que fue una gran satisfacción y nos sentimos muy contentos de haber conseguido llegar a la final. Esto es ya un gran premio para nosotros.

¿Qué supone para vosotros formar parte de la comunidad emprendedora Red Innova?

Ante todo, un aprendizaje muy valioso. Venimos fundamentalmente del campo académico, por lo que todo lo que nos está enseñando y aportando la comunidad emprendedora Red Innova, especialmente el intercambio de ideas y la formación en innovación y en oportunidades de negocio, está siendo de gran utilidad.